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¿Es seguro utilizar CBD en niños?

Desde hace algún tiempo el cannabidiol, conocido también por su abreviatura CBD, ha captado la atención de muchas personas debido a sus múltiples beneficios para la salud. Es una sustancia que se extrae de la planta del cannabis o del cáñamo y que está disponible en diversas presentaciones que van desde gomitas masticables hasta aceites y parches transdérmicos.

Asimismo, deberéis saber que El CBD no causa efectos psicoactivos como la marihuana común o el tetrahidrocannabinol (THC). Pero a pesar de sus aplicaciones en tratamientos para la ansiedad, la epilepsia, el Parkinson, entre otros, los padres aún se sienten inseguros sobre su administración en niños. Lo que probablemente no habéis escuchado es que hay un medicamento llamado Epidiolex, que no es más que una forma purificada de CBD, y fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2018, para tratar dos formas específicas de epilepsia: el síndrome de Lennox- Gastaut y el síndrome de Dravet.

Sin embargo, las personas mayormente suelen utilizar un tipo de CBD que es fabricado comercialmente y que se puede obtener sin prescripción médica para tratar trastornos como la ansiedad, el dolor y el insomnio. Aunque algunos investigadores han obtenido buenos resultados aplicando el CBD en niños para reducir ciertos síntomas relacionados con el autismo.  Pero, si bien es sabido que funciona para controlar las convulsiones, es mucho lo que falta por investigar y tanto la comunidad científica como los padres dividen sus opiniones entre aplicar o no esta sustancia en los niños.

¿Qué es el aceite de CBD y cómo utilizarlo?  

El CBD es un componente químico que se extrae de la planta cannabis sativa y del cáñamo, la diferencia entre estas dos es que la primera contiene mayor cantidad de resina. Y la mayor parte del CBD se encuentra precisamente en la resina vegetal, el problema es que esta resina también contiene THC, por lo que se recomienda buscar productos que solo contengan CBD en su estado más puro o que sean de espectro completo sin importar de donde sea derivado. Claro está, tampoco se puede asegurar que el Epidiolex – que es un medicamento recetado – se encuentre complementa libre de THC.

Tal como os comentamos anteriormente, el aceite de CBD se encuentra en diversas formas que podría facilitar o no su administración en los niños, entre ellas os podemos mencionar:

  • Aceite de CBD: Puede tener un sabor un poco terroso y distintivo que seguramente no les gustará a los niños, a menos que lo consigáis en cápsulas o con algún sabor artificial. Se administra colándose debajo de la lengua, pero recordad que siempre debéis consultar con un médico para saber la dosis o cantidades necesarias para tratar a vuestro hijo.
  • Gomitas: Quizás, estas pueden ser las favoritas para los más pequeños porque se encuentran disponibles con sabores a caramelo y se anula ese sabor terroso del aceite. Sin embargo, deberéis guardarlas fuera del alcance de ellos para que no las consuman como si se tratasen de gominolas comunes.
  • Parches transdérmicos: Son unos dispositivos adhesivos que se aplican sobre la piel y van liberando el CBD hasta llegar al torrente sanguíneo. Son ideales a la hora de proporcionar una fuente constante de CBD durante un período de tiempo. Por supuesto, tendréis que supervisar a vuestro hijo para que no se lo despegue de la piel y el medicamento pueda fluir manera correcta.

Evidentemente el aceite de CBD puede ser utilizado para tratar varias afecciones en los niños, pero la única condición para la que ha sido aprobado por la FDA es para la epilepsia mediante la administración del Epidiolex. Esto, en base a un estudio en el que se incluyeron 516 pacientes con síndromes de Dravet y Lennox, en el que se demostró que el medicamente puede ser increíblemente efectivo para reducir la frecuencia de las convulsiones. No obstante, también se comprobó que los pacientes podían presentar algunos efectos secundarios como: letargo, sueño, enzimas hepáticas elevadas, disminución del apetito, erupciones, diarrea, sensibilidad, entre otros.

Por lo tanto, es indispensable que consultéis con un médico, especialmente si ya vuestro hijo está sometido a algún tipo de tratamiento, porque el CBD se relaciona directamente con la función del sistema endocannabinoide que controla procesos del metabolismo de los fármacos en el organismo. Así que puede inhibir o potenciar de alguna manera el efecto del otro medicamento que esté tomando el niño.

Asimismo, se han realizado otros estudios sobre el uso del CBD en niños con autismo y se han observado mejoras de las convulsiones, en la hiperactividad y en los ataques de ira.  También, se ha utilizado el CBD para tratar la ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Sin embargo, e insistimos en el tema, faltan muchos más estudios que sirvan para profundizar en este increíble compuesto que posee tantas propiedades antiinflamatorias, analgésicas, anticonvulsivantes, ansiolíticas y neutroprotectoras.

Probablemente, ahora os estéis preguntando cuál es el conflicto entonces para administrarlo en los niños, os lo resumiremos a continuación:

¿Cuáles son los riesgos de usar aceite de CBD para niños?   

Casi todo el mundo alguna vez en su vida ha escuchado hablar sobre la marihuana – o hasta quizás la habéis consumido en algún momento de forma recreativa – el problema es que el uso del aceite de CBD es relativamente nuevo. En efecto, los estudios continúan y no se ha probado ampliamente en niños.

Una de las cosas que se sabe es que puede producir efectos secundarios como inquietud, problemas con el sueño, u otros, similares a las condiciones que se están tratando de aliviar, e incluso, que puede interactuar con los medicamentos que ya estéis suministrándole a vuestro hijo. Así, como ocurre con los cítricos como la toronja, el CBD también puede interferir con las enzimas que necesita el organismo para metabolizar los fármacos de forma efectiva. Lo bueno, es que podéis tomar en cuenta esa misma “advertencia toronja” que aparece en la etiqueta de algunos medicamentos al momento de suministrar el CBD.

Recomendaciones

Para que lo toméis en consideración, el uso del aceite de CBD no está del todo claro, por lo que es completamente entendible que no te tengáis una confianza absoluta al respecto. De hecho, la legislación también es confusa en algunos países, pero en general, es legal siempre y cuando contenga menos del 0.3% de THC y que sea extraído del cáñamo. Igualmente, si el médico le receta Epidiolex a vuestro hijo, obviamente es algo completamente legal sin importar en donde viváis.

Aun así, si vosotros deseáis utilizar esta alternativa como tratamiento, procurad hacerlo de forma segura siguiendo estas recomendaciones:

  • Elegid un producto de CBD que posea buena reputación en el mercado. Googlea al fabricante, leed los comentarios y así podríais tener una mejor idea o referente sobre el mismo.
  • Leed minuciosamente la etiqueta, en dónde se fabricó el producto, si proviene del cáñamo, si fue cultivado en un suelo orgánico libre de pesticidas, etc.
  • Buscad un aceite de CBD que haya sido sometido a pruebas por terceros y que posea resultados de laboratorio verificables. En este punto, es importante buscar el certificado de análisis (COA) y que el laboratorio haya sido aprobado por organizaciones como: La Asociación Oficial de Químicos Analistas (AOAC por sus siglas en inglés) para productos internacionales, o por la Asociación Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AGEMED), en el caso de España.

Como veréis, no todo es blanco o negro, hay muchas escalas de grises cuando se trata de la salud y sus métodos. Aunque el CBD no esté aprobado por la FDA para tratar otras afecciones aparte de la epilepsia, muchas personas en el mundo lo han probado y han obtenido buenos resultados para aliviar dolores, ansiedad y hasta trastornos del sueño. No obstante, deberíais recordar que precisamente como es un producto “no regulado”, hay una gran cantidad de empresas que lo están fabricando, por lo que a veces puede contener trazas de THC u otras toxinas. Entonces, hablad primero con el pediatra de vuestro pequeño antes de comenzar a utilizarlo como tratamiento y todo resultará a pedir de boca.

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